Volátil cual bencina

Te siento caminándome en el
pecho
con todo el peso que dejó tu
olvido.
No soy tonta, no lo soy...
Busco tus ojos en portarretratos
y tu voz escondida en el fondo de mi bolso,
tu sonrisa me tortura hasta las lágrimas.
¡No soy una tonta, te digo, no lo soy!
La miras como nunca me miraste
y le hablas con aliento a yerbabuena,
y yo me muero cada tarde
en medio de la doble vía
a bordo de la línea roja
que me arroja a tres cuadras de mi casa.
Tonta, tonta, tonta...
*-- Dos días después--*
Solo existo si te hablo de ella
y me extingo.
No me mereces.
Otra vez soy yo.
¿Tonta?
Jamás.
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Interpretación personal de una realidad cuasi-vivida



