Por las Palomas del mundo

Recibí una noticia ayer, sumamente desgarradora, frente a la cual prometí levantarme.
Hay momentos en los que, sin importar la forma de ser que tengamos y nuestra disposición a tomarlo todo con humor, nos embarga una sensación de frío y desolación intensos.
Les hablo ahora con una misión específica. Les hablo por todos aquellos que no tienen voz porque fueron silenciados por la indiferencia, les hablo por los que se extinguieron y por los que aún conservan un poco de su luz, una luz de esperanza... les hablo por todos los que, de poder decir algo, gritarían ¡BASTA!
Me uno a esa petición. Me uno con cada una de mis células, mis respiros, mis dolores, mis miedos y vergüenzas, me uno con cada uno de los momentos en los que me he sentido herida infante... yo no callé, yo hablé, acusé al asqueroso que quiso abrazarme sin conocerme... y fui escuchada, fui apoyada y protegida... pero luego, yo misma, me sentí sucia, culpable y hasta provocadora. ¿Qué puede provocar una niña de ocho años que juega en el jardín de su casa?
Contra ese terrible destino, el destino de la violencia, ese que algunos callan o esconden, contra el abuso a inocentes elevemos hoy nuestros voces y hagamos algo. Que estas palomas no sean heridas. Que nuestros niños, cual blancas aves frágiles, puras e inocentes, no sean atacados por cazadores de bajos placeres.
Tomemos conciencia del daño que hacemos a nuestra sociedad al permitir que la inmundicia se adentre en nuestro cotidiano devenir. Enseñemos, formemos a nuestros niños con firme criterio, con la capacidad de evaluar sus pasos y de conservar la limpieza de sus almas. No los expongamos a la basura que corroe todo lo genuino del mundo, genuino y puro. No incentivemos que maltraten su dignidad... pongamos normas y enseñémosles a ser realmente libres: hacer lo justo y lo correcto por convicción. ¿Te parece correcto que una niña de 10 años tenga actitudes de una chica de 16 ó 17? Y lo que me transtorna más, ¿puedes creer que su propia madre sea la promotora de esta conducta? ¿Qué esperas de tu hija, tú madre, si ahora no la educas para que se quiera y se respete? Y si ella no lo hace, ¿quién lo hará?
¿Cuán perversos pueden ser algunos seres humanos- por desgracia lo son- para infligir tales vejaciones a un ser inocente e indefenso?
No desoigas el clamor de la pureza arrebatada y pronúnciate. Te invito.
El compromiso que tenemos es formar conciencia. Nuestra misión es decir YA NO MÁS.
Tal vez parezca poco, pero es una forma de iniciar el camino a la reflexión. Para que cada padre y madre se preocupen por la forma en que educan y cuidan a sus hijos. Para que los niños no tengan miedo a defenderse, para que no sientan culpa, porque no la tienen. Para que sepan que son amados. Para que se sientan respaldados.
Por todas las Palomas que sufrieron el horror del abuso, para que eso no se repita.
Mari3L
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