La logia de la pecera: Acuariana y el amor

Acuariana Ratorella declara ante el mundo y acepta- mientras mira al vacío con cara de consternación- que no sabe qué es el amor, pero lo imagina... o mejor, lo alucina.
Sí, ella, es decir, yo... Acuariana Ratorella (o la Sirena bien rata), alucino al amor.
Si me preguntan qué es, en primera instancia me remito a las enzimas, feromonas y hormonas varias que mueven los procesos y funciones corporales. Yo digo- de buenas a primeras- el amor nace de la amígdala (la del cerebro). Así puestas las cosas me dirían que no creo en el amor y yo... ¡puf! Para lo que me importa (eso digo... o más el clásico: "Me llega y me resbala, já").
Si me vuelven a preguntar me van a picar la ira y me harán pensar... tendré que dar la definición más carnal y superflua que se me ocurra. Ahí diría que el amor es la idiotez hecha materia. El AMOR nos vuelve IDIOTAS. Es una enfermedad que nos envuelve y nos revuelve las vísceras hasta convertirnos en una nauseabunda imitación de Romeo y Julieta, esa enfermedad que nos hace cambiar de ruta para pasar por la casa del susodicho o susodicha y ver si tal vez está en su ventana... ¡Qué taradez! Y terminaré diciendo que el amor me ENFERMA y por eso prefiero no enamorarme (o no mucho, en todo caso).
¿Otra vez me preguntas? ¿Qué es el amor?, me dices. Caray... harás que se me escape algo que no quiero decir, algo que no quiero aceptar pero que en el fondo es lo que pienso, lo que siento y lo que anhelo. ¡Oshh! Está bien...
El Amor es maravilloso... es levantarse cada día pensando en la mejor manera de hacer feliz a la persona que quieres, pensando en sus ojos, en su voz, en su calor y en sus gestos, en lo lindo que se ve cuando se enoja de tanto esperar por ti mientras te produces y quedas divina para salir con él a donde sea (así sea a la esquina de tu casa a conversar mientras el aire te desgracia el pelo). Es esforzarse con toda el alma, el cuerpo y el corazón por ser esa persona que complemente y satisfaga todas las necesidades del otro. Es querer ser el ideal y entregar todo de uno por lograrlo. Es procurar la felicidad del otro sin importar si a uno se lo lleva de encuentro un tráiler, porque esa es la felicidad... ver feliz a quien amamos es el cielo.
Parece arrastrado, carente de amor propio (que lo es, porque ya no me amo, lo amo), mediocre... pero es la verdadera dimensión del amor... esa dimensión que puede generar dolor, frustración, desolación cuando sólo crece a un lado del río. Si sólo uno ama y el otro, bien gracias... duele.
Duele cuando el amor se escapa a borbotones de un lado... pero si ambos flancos se encuentran con el amor, es un volcán.
Me late que me revelé... me late que dejé mi secreto al descubierto.
Soy una sentimental, una tonta sentimental...
Amorosísimamente,
Acuariana Ratorella
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P.D. Si se preguntan qué hace ese koreanito en la parte superior, sólo digamos que me inspiró... jejeje. Jiro Wang, deberían haber como tú cerca a mi casa, así qué musos ni qué medias tintas, contigo es más, más, más... que suficiente.
Y el clon de Johnny Depp, por supuesto!!!
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