Cosas de la vida

Hace unos días conocí a alguien muy de casualidad. Una amiga en común nos presentó y salimos a tomar un café para conversar.
Yo no sé, como que me sentía un poquito rara al inicio... pero después, todo fue de maravillas.
A veces uno no sabe qué más decir, pero como que la otra persona está en la misma situación y el silencio por momentos se puede cortar con tijeras... menos mal que por ahí algo se me ocurría, yo muy graciosa, muy juguetona... ojalá no se haya sentido fastidiado.
Para comenzar, empezamos a conversar de las cosas que hacíamos... y después de un montón de temas: que si tu país, porque claro, él no es peruano como yo, que si los lugares turísticos, que si es bonito donde vives, que si esto, que si lo otro... y se nos fue el tiempo.
Se acabó el café, se acabó el tiramisú, y ya era hora de devolvernos a nuestros lugares.
Debo decir que me dijo que era tímido, pero conversamos de lo lindo y no me lo pareció tanto. Me pareció más bien muy centrado, muy gracioso, muy tranquilo, muy humilde, muy todo. Me cayó super bien y se lo dije al despedirnos.
Me imagino que conversaremos cada vez que se pueda y desde acá le mando un beso. Como le dije, es un amor!!!
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Las señales son pequeñas pero señales al fin.



