Agujero negro o uno de gusano
¿Dónde se encuentra uno cuando más se lo necesita? Sabrá Dios, y no está mal dicho... Él es el único que puede usar uno con todas las de la ley.
Y, valgan verdades, yo quiero uno que me ayude a viajar a otra dimensión porque en esta en la que vivo ya me estoy empezando a aburrir... o quizá sea que ya me aburrí de mí y no me encuentro. Antes, muchos años atrás, yo sabía perfectamente lo que debía hacer, incluso en los meses que seguían a la determinación. Hoy, sin embargo... me muero de sueño y de pereza.
He conocido a alguien, una chica con una determinación única, que ha hecho que me recuerde a mí misma en ella y que me sienta muy avergonzada de estar flotando en la bruma de la indecisión.
Ella es una persona que ha hecho demasiado en el tiempo tan corto de su existencia... y lo sigue haciendo a pesar de lo mucho muy lejos que está de su familia y de todo lo que implica eso para cualquier ser humano sobre la tierra que nos cobija. Particularmente me enseñan lecciones de vida su entrega, su vehemencia, su fortaleza y su inteligencia... aparte de su gran sentido del humor.
Y bien, como siempre robo lo mejor de la gente, no sin antes agradecerles mucho por dejar que me acerque a ellos, pues me voy a quedar su vehemencia y me lanzaré a capturar lo que hoy tanto deseo.
Los sueños que se quedan estancados en nuestra almohadas no son verdaderos... si uno tiene un sueño, tiene que prepararse para capturarlo, tiene que rajarse el lomo tras sus deseos de progreso, tiene que lucharla todos los días sin importar más que eso. Y además, tiene que ser consecuente con el resto de su vida, con el amor, con su familia, con su diversión... tiene que hacer todo para conseguir el otro todo que tato quiere.
Equilibrio... mesura y equilibrio.
Planes para esta segunda mitad del año, listos. Ahora, a por ellos, ¡¡¡ra, ra, ra!!!



